El temor a los decibelios tiene un origen innato y se explica por la alta sensibilidad que poseen los animales ante estímulos sonoros intensos. La capacidad auditiva de los perros (60.000 ciclos por segundo) se diferencia de la del humano (20.000 ciclos por segundo) por su gran actitud para captar sonidos a altas frecuencias. Pueden captar grandes densidades de ondas por segundo, gracias a lo cual perciben sonidos como los emitidos por los murciélagos y las ratas, que para el hombre son imperceptibles.
En cuanto a la percepción de sonidos distantes, los perros pueden detectar un sonido débil a una distancia cinco veces mayor que un ser humano.
Todas esas características provocan a las mascotas hipersensibilidad auditiva, donde los ruidos fuertes o explosiones provocados por pirotecnia, tormentas, etc. pueden causarles pánico y provocar que manifiesten conductas no habituales, tales como oídas, miedo, agresividad y otra clase de transtornos. Evitar el temor: la mejor forma para evitar incidentes no deseados es disponer a nuestros animales en una habitación donde estén cómodos, con juguetes habituales, por ejemplo, un con lleno de comida.
Igualmente, se recomienda el uso de transportines, cunas, etc. hay que habituar los previamente a esta habitación para que la conviertan en su refugio, un lugar en el que hallar protección y tranquilidad.
TXT: Alison Parada / Fénix Online
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